APEGO DESORGANIZADO
El apego desorganizado surge como respuesta a experiencias traumáticas en la infancia.
La hipótesis inicial sobre el desarrollo del apego desorganizado fue que este era una consecuencia de experiencias de abuso, violencia, trauma y demás durante la primera infancia. Por esta razón, los pequeños manifiestan una duda al momento de acudir a ellos en una situación que genera angustia o miedo. Ven en estos una figura que les proporciona seguridad y comodidad; pero también una que les puede hacer daño. Esto genera esa ambigüedad de aproximación y huida.
Características del apego desorganizado y síntomas
Estos comportamientos inconsistentes, incoherentes e impredecibles que suelen tener las figuras de apego de carácter desorganizado tienen consecuencias para los infantes. Algunas de sus manifestaciones o principales características son:
- El niño experimenta miedo intenso hacia aquellos que, en teoría, deberían proporcionarle seguridad y protección.
- Ese miedo hacia las figuras de apego también se manifiesta a la hora de explorar el entorno y aprender acerca del mundo que lo rodea, percibiéndolo como un lugar hostil.
- A menudo estos niños suelen tener episodios de desconexión, disociación o parecen ausentes, como si nada les llamase la atención o como si estuviesen en "otro mundo" en situaciones en las que, la mayoría de los niños no muestran dichas conductas.
- En otras ocasiones esos mismos niños mantienen una alerta constante con el objetivo de evitar situaciones potencialmente amenazantes, peligrosas, y/o agresivas.
- Afectación de otras áreas psicológicas como la atención, la memoria, la concentración, etcétera. También esto se ve como una falta o pobre desarrollo del lenguaje y la expresión.
- Baja autoestima y percepción de baja competencia para resolver problemas.
Todas estas características, conductas y síntomas ayudan a identificar en la edad adulta a aquellas personas que han tenido un apego desorganizado.
Estos comportamientos inconsistentes, incoherentes e impredecibles que suelen tener las figuras de apego de carácter desorganizado tienen consecuencias para los infantes. Algunas de sus manifestaciones o principales características son:
- El niño experimenta miedo intenso hacia aquellos que, en teoría, deberían proporcionarle seguridad y protección.
- Ese miedo hacia las figuras de apego también se manifiesta a la hora de explorar el entorno y aprender acerca del mundo que lo rodea, percibiéndolo como un lugar hostil.
- A menudo estos niños suelen tener episodios de desconexión, disociación o parecen ausentes, como si nada les llamase la atención o como si estuviesen en "otro mundo" en situaciones en las que, la mayoría de los niños no muestran dichas conductas.
- En otras ocasiones esos mismos niños mantienen una alerta constante con el objetivo de evitar situaciones potencialmente amenazantes, peligrosas, y/o agresivas.
- Afectación de otras áreas psicológicas como la atención, la memoria, la concentración, etcétera. También esto se ve como una falta o pobre desarrollo del lenguaje y la expresión.
- Baja autoestima y percepción de baja competencia para resolver problemas.
Todas estas características, conductas y síntomas ayudan a identificar en la edad adulta a aquellas personas que han tenido un apego desorganizado.
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