APEGO SEGURO

  • Forman parte de la categoría de apego seguro a los niños que han tenido la oportunidad de experimentar una relación cálida y acogedora con su cuidador. El resultado de este tipo de interacción es la construcción, por parte del niño, de una representación de sí mismo como de un individuo digno de cuidados amorosos, que podrá acercarse al propio cuidador en los momentos de dificultad, considerándolo como una base segura a la que recurrir para un "abastecimiento emocional". El otro significativo, en este caso, será representado en la mente del niño como una persona emocionalmente disponible en los momentos de dificultad y dispuesto a reconocerlo como ser único, especial al que ofrecer cuidados y consuelo. Estas representaciones, construidas en las primeras interacciones, se generalizarán posteriormente hacia el exterior, permitiendo al niño crear una expectativa del mundo que lo rodea como un lugar donde las personas puedan estar dispuestas a ayudarle en los momentos de dificultad a lo largo de su vida.

    Por lo tanto, podemos definir el apego seguro como una organización conductual y relacional en la que hay un equilibrio adecuado entre la exploración del medio ambiente y el apego a los padres, es decir, entre independencia/autonomía y dependencia.


    Los niños que tienen un apego seguro consideran a la madre una base segura para sus exploraciones, habiendo adquirido confianza en su disponibilidad y accesibilidad en caso de necesidad. Por lo tanto, estos niños tienen una representación de sí mismos como dignos de amor y del otro como dignos de confianza, ya que están disponibles y dispuestos a responder a sus peticiones de ayuda y consuelo. El cuidador es, de hecho, sensible a las peticiones del niño, disponible y dispuesto a darle protección en el momento en que el niño lo solicita. Las relaciones interpersonales futuras se basarán, en general, en el respeto por sí mismos y por el otro.

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